sábado, 20 de diciembre de 2025

Navidad: un nuevo comienzo Feliz Navidad. Feliz nacimiento de Jesús en sus corazones.

 

Navidad: un nuevo comienzo

Feliz Navidad.
Feliz nacimiento de Jesús en sus corazones.

Que esta Navidad nos vuelva a encontrar.
Porque cuando el amor es verdadero, no se pierde:
espera.

Que la melodía de esta Navidad sea el reencuentro.
Mi mayor composición sigue siendo nuestra historia.

Un nuevo comienzo.

A veces, el amor no se termina.
A veces se lastima, se confunde, se distancia…
pero nunca deja de esperar.

Hoy quiero compartir esta tarjeta con ustedes
como un gesto sincero.
No para señalar errores,
sino para reconocerlos.

Todos fallamos.
Yo fallé.
Y también aprendí.

Elijo dejar atrás el orgullo, el rencor y el silencio.
Elijo mirar hacia adelante
y quedarme con lo más bello que construimos:
la familia, los recuerdos,
y el amor que todavía vive, aunque duela.

Este es mi primer paso.
El resto depende de ustedes.

Deseo volver a empezar, sanar,
hablar desde el corazón
y darle tiempo al tiempo.
Porque el tiempo, cuando hay amor,
también cura.

Aunque muchas noches sembré palabras que no fueron justas,
hoy quiero sembrar paz.
Porque mi mayor deseo sigue siendo el mismo:
volver a abrazarlos,
volver a sonreír juntos,
volver a ser familia.

Como dice la Palabra:
“Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.
El amor nunca deja de ser.”

(1 Corintios 13:7–8)

Con amor,
Papá

Rubén Gustavo Ayala Williams
Autor de Palabras, solo palabras
DNDA – Padre Excluido, Autor y Compositor
© Todos los derechos reservados



viernes, 19 de diciembre de 2025

Cuando el amor es más fuerte Porque la familia no se borra, se cuida.

 

Cuando el amor es más fuerte

Porque la familia no se borra, se cuida.



Comparto estas palabras con humildad y con el corazón abierto.
No para señalar, ni para reclamar,
sino para reconocer que todos somos humanos
y que, en distintos momentos, todos cometimos errores.

Hoy elijo dejar atrás el pasado que nos lastimó
y quedarme con lo más hermoso de lo que fuimos como familia:
los abrazos, las risas, los momentos simples
y el amor que, aun en silencio, siempre estuvo.

Este es mi primer paso.
No obliga a nadie, no exige respuestas.
Solo abre una puerta.

Porque nunca es tarde para volver a empezar,
para sanar con respeto,
para hablar con verdad
y para recuperar el tiempo que perdimos
por el orgullo y el rencor.

A mis hijos:
quiero que sepan que su papá nunca dejó de amarlos,
ni un solo día, ni un solo instante.

A la madre de mis hijos:
deseo de corazón que la paz y el respeto
sean el camino que nos permita cuidar
lo más valioso que compartimos: nuestra familia.

A mis nietos:
aunque la vida no siempre me permitió estar cerca,
mi amor por ustedes es inmenso
y mi deseo es que crezcan rodeados de amor y unión.

Aunque muchas veces no sepamos demostrarlo,
yo siento que todavía nos amamos
y creo sinceramente que estamos a tiempo.

Porque la familia es lo único que verdaderamente importa.
Y porque, pase lo que pase,
por siempre los voy a amar. Feliz Navidad !!



Con amor,
Papá
Ruben Gustavo Ayala Williams

© 2025 – Ruben Gustavo Ayala Williams
Padre Excluido – Autor y compositor
Todos los derechos reservados



EL ÚLTIMO VIAJE Reflexión sobre el tiempo, el amor y lo que verdaderamente permanece

 

EL ÚLTIMO VIAJE

Reflexión sobre el tiempo, el amor y lo que verdaderamente permanece

El último viaje llega sin avisar, sin prepararnos, sin que podamos decidirlo.
A veces no nos permite ni despedirnos: nos vamos sin un adiós, sin un abrazo, sin un “te amo”, sin un “perdóname”.

Mientras vivimos, hacemos planes y recorremos muchos caminos, casi nunca pensamos en ese viaje final que llega cuando menos lo esperamos y, como un ladrón silencioso, nos transporta a otro plano. Deja una estela de dolor y llanto, es incomprensible y cuesta aceptarlo, porque duele tanto que hasta respirar se vuelve difícil para quienes quedan.

Vivimos corriendo detrás de cosas pasajeras, acumulando bienes y apegándonos a lo efímero, aun sabiendo —en el fondo— que nada nos llevaremos. A veces salimos de casa dando un portazo, sin imaginar que quizá ese sea el último recuerdo que dejemos. Así vivimos muchas veces: inconscientes del valor inmenso de cada instante.

Ver partir a tantas personas a mi alrededor me obligó a detenerme y reflexionar. Al mirar mi propia vida entendí que el tiempo se gasta, que todo se vuelve eco, y que lo único que realmente permanece es aquello que se ama y se entrega de corazón.

El tren de regreso no avisa.
No le importa si estamos listos o no.
Simplemente llega… y nos lleva.

Por eso hoy decido no postergar más. Descubro que este momento es el único real, el único seguro, el único en el que puedo ser y actuar. Y elijo vivirlo como si fuera el último, con la verdad por delante y el corazón abierto.

En ese último viaje no quiero despedirme, porque sé que siempre estaré.
Estaré por los errores que cometí, porque también ellos me enseñaron.
Estaré por mis luchas, por mis sueños alcanzados y por no haberme rendido cuando todo parecía perdido.
Estaré porque construí una familia; y aunque me hayan excluido, me quedo con los recuerdos que nadie puede arrebatarme: el día de mi casamiento, el nacimiento de cada uno de mis hijos, la llegada de mis nietos, los árboles que planté y las raíces profundas que dejé.

Antes de partir, si ese momento llega, mi mayor anhelo no es explicar ni justificar nada. Es reencontrarme. Poder fundirme en un abrazo sincero con la madre de mis hijos, no desde las heridas del pasado, sino desde el respeto por lo vivido y por lo que nos unió. Abrazar a mis hijos y mirarlos a los ojos para que sepan que siempre estuvieron en mi corazón, aun en la distancia. Y abrazar a mis nietos, para que sientan que el amor no se rompe, que se transforma y permanece.

Agradezco a Dios por todo lo vivido, por lo aprendido, por mis fallas y, sobre todo, porque he amado. Porque amar es lo único que verdaderamente llena el alma. Para amar fuimos creados, y en el amor encontramos sentido incluso al dolor.

Estoy escribiendo mi libro Palabras, solo palabras, y sé que me leen.
Ojalá que, antes de que llegue ese último viaje, pueda volver a abrazarlos.
Porque hay abrazos que no se despiden: esperan.

“El último viaje no se lleva lo que tuvimos; se lleva lo que no nos animamos a decir.”

Reflexión final

Vivir es aprender a soltar lo material para abrazar lo esencial.
El tiempo no se guarda: se honra.
Y la única herencia verdadera es el amor que dejamos sembrado.

Rubén Gustavo Ayala Williams
Padre excluido
Autor y compositor registrado – DNDA

© Todos los derechos reservados.
Prohibida su reproducción total o parcial sin autorización expresa del autor.



jueves, 18 de diciembre de 2025

Isaías Benjamín, mi universo paralelo Cuando el amor no puede ser expropiado ni silenciado

 

Isaías Benjamín, mi universo paralelo

Cuando el amor no puede ser expropiado ni silenciado

Hay ausencias que no nacen del desamor,
sino de decisiones ajenas,
de estructuras frías,
de silencios impuestos.

Podrán haberme quitado la casa.
Podrán haberme separado de tu lado.
Podrán haber escrito relatos que no me nombran
y haber cerrado puertas que nunca debieron cerrarse.

Pero jamás podrán callar
la verdad que llevo escrita en el alma.

Isaías Benjamín,
vos no vivís en una dirección,
ni en un expediente,
ni en una versión ajena de la historia.

Vivís en mi conciencia,
en mi memoria diaria,
en cada palabra que escribo para no desaparecer
y para que un día, cuando leas, sepas
que nunca me fui.

Este amor no prescribe.
No se desalquila.
No se archiva.

Es un universo paralelo
donde sigo siendo tu papá,
aunque me llamen ausente
quienes jamás supieron lo que es amar sin condiciones
ni resistir sin odio.

Escribo porque escribir es mi única herramienta,
mi forma de existir,
mi manera de sostener la verdad
cuando todo intenta borrarla.

Y mientras haya palabras,
seguiré nombrándote.



“Podrán quitarme la casa y la presencia,
pero nunca la verdad que llevo escrita en el alma.”


Ruben Gustavo Ayala Williams
Padre excluido
Autor y compositor

Derechos de autor registrados
DNDA – SADAIC

📖 Publicado en el blog “Palabras, Solo Palabras”



La palabra no se encarcela: Cuando escribir es la última forma de libertad

 

La palabra no se encarcela

Cuando escribir es la última forma de libertad

La justicia podrá quitarme la casa, el vínculo y la presencia,
pero jamás podrá quitarme la palabra.

Me registré en la DNDA y en SADAIC para poder escribir. No como un trámite más, sino como una decisión de vida. Porque hoy escribir es mi única herramienta. Es el único espacio que no pudieron arrebatarme. En mi blog Palabras, Solo Palabras dejo mensajes, poemas y canciones. Ahí hablo. Ahí respiro. Ahí sigo existiendo.

Soy padre excluido. Autor y compositor. Escribo porque creo —todavía creo— que la sociedad puede escuchar cuando alguien habla desde la verdad, incluso desde el margen. Tal vez no todos, tal vez no siempre, pero alguien escucha. Y eso alcanza para no desaparecer.

Con el tiempo entendí que no siempre se trata de una denuncia. A veces el daño nace de un relato. Un relato sostenido por una mentira, por el orgullo y por un ego que reprime el arrepentimiento y niega el reconocimiento del error. Reconocer duele. Ceder poder cuesta. Y hay quienes prefieren destruir antes que asumir.

He visto cómo se puede avanzar sin mirar atrás, aun cuando en el camino se arrasa una familia entera. No importa si un hombre queda en la calle. No importa si es apartado de su hijo, excluido de su hogar, borrado de su propia historia. No importa si duerme mal, si come cuando puede o si debe mendigar para sobrevivir. El relato debe sostenerse, aun a costa de la vida del otro.

También he visto cómo se puede exigir una cuota alimentaria mientras se niega el vínculo. Cómo se puede reclamar responsabilidad económica, pero bloquear toda presencia afectiva. Y lo más doloroso es sentir que ya no importa si ese hombre vive, si duerme, si come o si se quiebra. Como si su humanidad hubiera dejado de contar.

La justicia, cuando no escucha con equilibrio ni investiga con profundidad, deja de ser garante y pasa a ser espectadora. El silencio institucional no siempre es neutralidad. Muchas veces es complicidad pasiva. Callar frente a una exclusión injusta también daña.

No tengo dinero para pagar un abogado. No tengo casa. Vivo en la calle. Como cuando puedo. A veces siento que me quitaron la vida y que camino como un preso sin condena visible. Pero hay algo que no pudieron quitarme: la lapicera, el teclado, la palabra. No pueden impedirme expresar mi verdad.

No escribo desde la violencia. No escribo desde el odio. Escribo desde el dolor y desde el amor. Amo a mis hijos. Amo a su madre. Amo a mis nietos. Y justamente por eso escribo. Porque callar sería traicionarlos. Porque el silencio impuesto también es una forma de violencia.

Jamás quise destruir a nadie. Jamás busqué venganza. Solo quise ser escuchado. Solo quise que la verdad tenga un lugar. Si algún día intentaran prohibirme escribir, obligarme a callar o borrar mi voz, entonces ya no estaríamos hablando de justicia, sino de censura.

La verdad puede ser ignorada, postergada o negada por un tiempo. Pero no se extingue. Mientras tenga palabras, seguiré escribiendo. Porque esta es mi forma de resistir. Mi forma de amar. Mi forma de seguir vivo.



Ruben Gustavo Ayala Williams
Padre excluido – Autor y Compositor
Blog: Palabras, Solo Palabras

© Obra protegida – Registro DNDA / SADAIC
Ley 11.723 – Todos los derechos reservados


Sobre la roca, volver a empezar Reflexión y oración para la reconstrucción del matrimonio

 Sobre la roca, volver a empezar

Reflexión y oración para la reconstrucción del matrimonio


“Jamás es tarde para volver a empezar cuando el fundamento es Dios.”

Mateo 7:24 nos recuerda una verdad profunda y, a veces, olvidada:

“El que oye mis palabras y las pone en práctica es semejante a un hombre prudente que edificó su casa sobre la roca”.

En el matrimonio, esta enseñanza no habla de perfección, sino de fundamento. No se trata de no haber fallado nunca, sino de decidir sobre qué base volver a construir cuando todo parece haberse debilitado. Hay hogares que no se caen por falta de amor, sino por haber sido levantados sobre arenas frágiles: el orgullo, el silencio, la falta de perdón, la ausencia de Dios.

Reconstruir un matrimonio exige valentía. Implica reconocer errores, aceptar heridas y, aun así, creer que es posible empezar de nuevo. La roca no es el pasado ni las promesas humanas: la roca es la Palabra viva, la verdad que sostiene incluso cuando las tormentas ya pasaron y dejaron marcas.

Hoy escribo y oro desde la soledad de quien ha sido excluido. Desde ese silencio que duele, pero que también enseña. Aun así, no renuncio a la fe. Seguiré orando por la reconstrucción de mi matrimonio, por la restauración de lo que fue quebrado, y por la gracia de volver a abrazar a mis hijos, a su madre y a mis nietos. Porque el amor verdadero no se rinde, y la esperanza que se apoya en Dios no se extingue con la distancia.

Volver a empezar no borra lo vivido, pero le da un nuevo sentido. Cuando Dios es el fundamento, el perdón deja de ser debilidad, la paciencia se vuelve fuerza y el compromiso recupera dignidad. Escuchar y practicar Su palabra transforma ruinas en cimientos.

Oración

Señor,
hoy elijo edificar de nuevo, no desde el dolor sino desde la fe.
Reconozco que hubo grietas, silencios y caídas,
pero también creo que tu verdad permanece firme.

Desde mi soledad, sigo orando.
No dejo de creer, no dejo de esperar.
Pongo en tus manos mi matrimonio, mis hijos, su madre y mis nietos.
Siembra en cada corazón lo que hoy parece imposible.

Quita de mí el rencor que debilita
y pon en su lugar humildad para pedir perdón y sabiduría para amar.
Enséñame a escuchar antes de hablar,
a sostener antes de juzgar
y a reconstruir con paciencia lo que el tiempo dañó.

Declaro que mi casa se vuelve a levantar sobre la roca,
porque jamás es tarde para volver a empezar
cuando Tú sos el fundamento.
Amén.



Ruben Gustavo Ayala Williams
Padre Excluido – Autor y Compositor
Blog: Palabras, Solo Palabras

Derechos
Obra protegida – Derechos de Autor
Registro DNDA

Palabras, Solo Palabras.


miércoles, 17 de diciembre de 2025

PARA QUE LA VERDAD NO QUEDE EN SILENCIO, EL AMOR NO SE DEBITA

 

PARA QUE LA VERDAD NO QUEDE EN SILENCIO

EL AMOR NO SE DEBITA

Cuando la obligación se cumple, pero el vínculo se niega

“Ningún niño debería aprender que el amor se mide en transferencias.”

Escrito para mi hijo, y para quien quiera escuchar con honestidad

“El amor no se mide en transferencias; se sostiene en la presencia, aun cuando esa presencia es injustamente negada.”

Cumplir con las obligaciones materiales es un deber legal.

Pero el amor, la presencia y el vínculo no se descuentan de una cuenta ni pueden ser reemplazados por un comprobante bancario.

Escribo estas palabras con un único propósito: que mi hijo, hoy o mañana, sepa que nunca dejé de hacer nada por él; que comprenda que, aun en la distancia, siempre existió de mi parte la voluntad de estar, acompañar y reparar.

Como todo ser humano, cometí errores. Pero siempre entendí que corregirlos no se limita al cumplimiento de una obligación económica. Cumplir es necesario, pero no reemplaza el diálogo, el vínculo ni la presencia emocional que todo niño necesita.

Existió un acuerdo en el ámbito judicial que asumí y cumplí. Dicho acuerdo incluía acciones orientadas al bienestar de mi hijo, entre ellas la realización de un acompañamiento terapéutico y la correspondiente comunicación de esa instancia ante la Justicia. Con el paso del tiempo, esas acciones no tuvieron el desarrollo ni el seguimiento que se había previsto, y la situación quedó envuelta en silencios que nunca fueron aclarados.

Mientras tanto, el tiempo siguió avanzando. Y cuando el tiempo pasa sin respuestas, el daño no desaparece: se profundiza.

De manera progresiva, mi lugar fue desdibujándose. De padre presente pasé a ser un padre excluido. No por una decisión personal, sino por una suma de circunstancias, versiones incompletas y falta de intervención efectiva. Muchos señalaron responsabilidades sin conocer toda la historia, cuando la verdad es simple y dolorosa: yo no me fui; fui apartado.

Este texto no busca confrontar, ni acusar, ni reabrir heridas. Busca dejar constancia. Busca que algún día mi hijo sepa que su padre no eligió la ausencia, que no dejó de intentar los caminos posibles y que sostuvo su palabra aun cuando no fue escuchado.

También es una reflexión necesaria sobre lo que ocurre cuando las instituciones no llegan a tiempo. La protección de los derechos de un niño no puede limitarse a lo económico; debe incluir el cuidado del vínculo, la salud emocional y el derecho a relacionarse con ambos padres.

La Justicia cumple un rol esencial cuando logra equilibrar la letra de la ley con la realidad humana que esa ley busca proteger. No se trata de señalar fallas ni de atribuir culpas, sino de advertir que, cuando los procesos se dilatan, se fragmentan o pierden seguimiento, el tiempo —que para un expediente es una variable técnica— para un niño es vida que no vuelve. En esos vacíos, el silencio puede transformarse, sin intención, en una forma de daño.

Reconocer esta dimensión no ofende a la Justicia: la fortalece. Porque una Justicia que escucha, revisa y repara a tiempo no solo hace cumplir obligaciones, sino que resguarda derechos esenciales, entre ellos el derecho de un niño a no perder a uno de sus padres en el camino burocrático de los conflictos adultos.

Seguiré escribiendo. No desde el rencor, sino desde la memoria. No desde la confrontación, sino desde la dignidad. Porque la palabra es el único espacio donde todavía puedo estar presente, y porque la verdad merece ser dicha con respeto, aun cuando incomoda.

Si algún día estas líneas llegan a vos, hijo mío, quiero que sepas esto: si no estuve como quise, no fue por falta de amor, ni de voluntad, ni de lucha.


Ruben Gustavo Ayala Williams
Autor y compositor · Padre excluido
Blog: Palabras, Solo Palabras

© Derechos reservados – Ley 11.723
Dirección Nacional del Derecho de Autor (DNDA)
Prohibida su reproducción total o parcial sin autorización del autor.



San Cayetano: el santo que enseñó a confiar en Dios cuando faltan el pan y el trabajo

  🌾 San Cayetano: el santo que enseñó a confiar en Dios cuando faltan el pan y el trabajo Una vida de servicio, humildad y entrega incondic...

Entradas Populares