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Cumplí 56 años: entre el silencio, el afecto y el agradecimiento. Cuando la ausencia duele, pero la paz permanece.

  Cumplí 56 años: entre el silencio, el afecto y el agradecimiento. Cuando la ausencia duele, pero la paz permanece. Cumplí 56 años… y, una vez más, mis hijos no estuvieron presentes en este día. Sin embargo, muchas personas que no conozco me hicieron sentir hoy su afecto sincero. Recibí numerosos saludos a través de mis redes —Facebook, Instagram, X— y quiero agradecer de corazón cada mensaje. En mi vida he cometido errores, especialmente en mis palabras; errores que en su momento creí que podían repararse. Soñé con tener una familia, hijos, un hogar… y lo tuve. Con el tiempo, distintas decisiones y situaciones nos fueron alejando, hasta dejarme hoy fuera de ese espacio familiar. No voy a caer en reproches. Me quedo con el afecto sincero que sí recibí, aunque no lo voy a negar: me hubiera gustado, al menos, un saludo de mis hijos. Aunque mis hijos me hayan olvidado, aunque me hayan soltado y hoy camine solo, aunque haya quedado fuera de mi propio hogar… no lograron vaciarme. No...

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