Excluido de mi propia casa por la madre de mis hijos
Excluido de mi propia casa por la madre de mis hijos La historia de un padre que lo dio todo por amor y aún sostiene su vida con la fuerza de la verdad Un padre puede perder su casa, pero nunca deja de esperar el abrazo de sus hijos. Hay heridas que no se ven y silencios que pesan más que las palabras. A veces la vida golpea con una fuerza inesperada y parece arrebatarnos todo: el hogar, la tranquilidad y hasta los abrazos que daban sentido a los días. Sin embargo, cuando el dolor atraviesa el tiempo, queda algo que nadie puede quitar: la verdad que vive en la conciencia. La verdad no necesita gritos ni enfrentamientos. Camina en silencio, madura con los años y encuentra su lugar aun cuando todo parece confuso. Tal vez el camino parezca injusto, tal vez la distancia se vuelva grande, pero el amor de un padre no desaparece con el tiempo ni con el silencio. Un padre sigue siendo padre aun cuando no lo nombren, aun cuando no lo escuchen, aun cuando tenga que empezar otra vez de...









