sábado, 19 de julio de 2025

20 de Julio – Día del Amigo “Cuando la amistad se va… y el silencio se queda” Por Rubén Gustavo Ayala Williams

 

💔 20 de Julio – Día del Amigo
“Cuando la amistad se va… y el silencio se queda”
Por Rubén Gustavo Ayala Williams
Poeta y escritor registrado – Ley 11.723
📖 Blog: Palabras, Solo Palabras


Hoy es 20 de julio.
En las redes sociales todo brilla: fotos, abrazos, mensajes, brindis, risas.
Todos parecen tener a alguien con quien compartir este día especial.
Y yo… no.

No por elección.
No porque no valore la amistad.
Sino porque la vida, en su dureza, me quitó lo que más amaba.
Me mostró que incluso aquellos a quienes les diste todo, pueden soltarte la mano.
Pueden alejarse, ignorarte, olvidarte… o lo que es peor: juzgarte sin saber.

Durante muchos años creí que mis verdaderos amigos eran mi esposa y mis hijos.
Con ellos compartí mis sueños, mis luchas, mis logros y mis caídas.
Creí que esos lazos eran sagrados, invencibles.
Que el amor era suficiente para sostenernos en cualquier tormenta.
Pero un día, la vida me empujó al abismo…
y cuando miré a mi alrededor, ya no estaban.

No hubo abrazos.
No hubo manos tendidas.
Solo silencio.
Un silencio que duele más que cualquier golpe.

Y en medio de esa oscuridad, cuando me vi en la calle, herido, humillado, con el alma rota,
los que se quedaron conmigo no tenían nombre ni promesas.
Eran los perros callejeros, los invisibles de la ciudad,
los que no traicionan, no juzgan, no preguntan.
Solo se recuestan a tu lado. Te dan calor. Te acompañan.
En ellos encontré más lealtad que en muchas personas que conocí.

Y aprendí que la amistad verdadera no siempre viene envuelta en palabras lindas.
A veces se presenta en el silencio, en una mirada que no te abandona,
en una presencia callada que te dice: “Estoy acá, aunque nadie más lo esté”.


🤍 Una reflexión desde lo más profundo
Es cierto: hoy no tengo conmigo a esos amigos que se fueron.
Tampoco a mi familia.
Los extraño. Los amo.
Y aunque ya no compartimos la vida como antes,
no hay en mí rencor, ni resentimiento.
Solo dolor… y esperanza.

Porque también quiero ser justo:
no estoy completamente solo.
A lo largo de mi vida conocí mucha gente.
Amigos de la infancia, de la escuela, del barrio, del trabajo.
Con ellos nos cruzamos y nos decimos “hola, amigo”.
Pero con la mayoría compartimos solo momentos breves, superficiales.
Casi nada.

Y cuando me tocó caer, cuando la calle fue mi único refugio,
hubo personas que no conocía que me ayudaron sin preguntar.
Desconocidos que, sin saber mi historia, me tendieron la mano,
me ofrecieron un abrigo, un gesto, una palabra.

Y también hubo otros…
conocidos de toda la vida
que me vieron tirado en el piso y, en vez de ayudarme,
sacaron fotos para burlarse, para compartirlas con mi familia
como si eso sumara al relato de que merecía estar solo.
Como si ser vulnerable fuera motivo de desprecio.

¿Y sabés qué? A esos también los perdono.
Porque aprendí que cargar con odio es envenenarse el alma.
Y no quiero eso para mí.
Quiero vivir con la conciencia limpia, el corazón abierto
y la esperanza intacta de que algún día podré recuperar a mi familia,
porque los amo con todo mi ser.

No escribo esto para victimizarme, ni para buscar compasión.
Lo escribo porque sé que hay muchos como yo.
Que también miran el celular esperando un mensaje que no llega.
Que ven las fotos de otros y sienten ese nudo en el pecho.
Que también fueron excluidos, dejados atrás, rotos por dentro.

Y a todos ellos quiero decirles:
no están solos.
Aunque cueste creerlo, no están solos.


🌟 A quienes aún tienen un amigo o una familia…
Cuídenlos. Valórenlos. Abrácenlos.
No esperen a que sea tarde para darse cuenta de lo importante que son.
Un amigo de verdad vale más que mil conocidos.
Y una familia unida es un tesoro que no tiene precio.

Si tenés un amigo que está mal… no lo sueltes.
Si tenés un familiar que cometió errores… no lo descartes.
Si alguien que amaste cayó… no le des la espalda.
Porque nunca sabés cuándo podés ser vos el que necesite una mano.


💬 Para cerrar
No voy a decir “Feliz Día del Amigo”.
No me sale.
Pero sí quiero decirte esto:

Que nunca te falte alguien —aunque sea uno solo— que no te suelte cuando caigas.
Que si no lo tenés, ojalá puedas ser vos ese amigo que otros necesitan.
Y que nunca pierdas la esperanza de que todavía puede aparecer
alguien que te abrace con el alma… sin pedirte nada a cambio.

Gracias por leerme.
Gracias por seguir ahí, incluso en el silencio.

🖊️ Rubén Gustavo Ayala Williams
📚 Palabras, Solo Palabras – Todos los derechos reservados – Ley 11.723
📬 Contacto disponible en el blog



viernes, 18 de julio de 2025

JAMÁS ES TARDE PARA VOLVER A EMPEZAR: Por Rubén Gustavo Ayala Williams

 

JAMÁS ES TARDE PARA VOLVER A EMPEZAR

Por Rubén Gustavo Ayala Williams

Hay momentos en la vida que parecen marcar un final. Cuando se apagan las luces del hogar, cuando los pasos ya no se oyen en la casa, cuando el silencio reemplaza la voz de los hijos, y el mundo —sin juicio ni defensa— decide empujarte a la calle.

Yo estuve ahí. En el abismo. En la vereda fría. En la soledad más brutal que un hombre pueda soportar. Estuve herido, excluido, humillado. Sin techo, sin certezas. Dormí con miedo, caminé sin rumbo, y muchas veces dudé si volvería a levantarme.

Pero hoy escribo desde otro lugar.

Porque hoy, después de tantos inviernos sin nombre, cierro un ciclo distinto: un ciclo de aprendizaje, dignidad y esperanza.

Volví a estudiar. Volví a sentarme en un aula. A mis 54 años, con más cicatrices que certezas, me animé a ser alumno otra vez. Y eso, créanme, no fue un paso menor. Fue una hazaña personal. Un grito de vida. Una victoria íntima sobre todos los "no podés", "ya es tarde", "ya fue".

Y no estuve solo.

Por eso quiero agradecer desde el fondo de mi alma:

🔹 Al profesor Alberto Lencinas, por su entrega humana y profesional. Por cada clase, por cada explicación paciente, por mirar más allá del alumno y ver a la persona.

🔹 A los directivos del Centro de Formación Laboral N.º 410, que hacen posible este espacio donde tantos volvemos a soñar, a aprender, a crecer. Gracias por abrir las puertas y por sostenerlas abiertas para todos los que creemos que todavía hay tiempo.

🔹 A mis compañeros y compañeras de estudio, con quienes compartí no solo conocimientos, sino humanidad. Porque cada uno, con su historia, sus preguntas y su esfuerzo, fue parte de esta nueva construcción que me llevo en el alma.

Este logro en informática no es solo un certificado. Es una llave. Una puerta que se abre. Es una afirmación: todavía puedo, todavía valgo, todavía estoy vivo y tengo algo para dar.

Este logro se lo dedico:

  • A quienes estuvieron cuando yo no era nadie.

  • A los que me vieron tirado y no me pisaron.

  • A quienes me abrazaron cuando el mundo me cerró sus brazos.

  • A mis hijos, que aunque hoy no me hablen, son la razón por la que sigo de pie.

  • Y a todos aquellos que hoy están quebrados, marginados, perdidos: hermano, hermana… no bajes los brazos. No estás solo. Jamás es tarde para volver a empezar de nuevo.

Y como escritor, como hombre que volvió a la palabra para no morir en el silencio, me doy el lujo de cerrar este testimonio con un poema nacido de lo vivido:


Poema final: "Volver a Empezar"

A veces la vida se rompe
como un vaso en medio del alma,
y el agua que fuimos se escurre
sin nadie que junte las ganas.

A veces nos quitan los sueños,
los hijos, la casa, el abrigo,
y andamos mendigos de afecto
perdidos, heridos, sin nido.

Pero hay una voz que no muere,
que dice bajito: "¡Resiste!",
porque aunque te borren los mapas
tu fe, si es real, no desiste.

Yo fui despojado de todo,
viví entre cartones y miedo,
y hoy desde un aula encendida
declaro que aún me reinvento.

Agradezco al que no me dejó,
al que me miró sin desprecio,
al que me tendió su palabra
cuando yo era solo silencio.

Y si vos que leés estás solo,
tirado, perdido, quebrado,
te digo: levántate hermano,
que el barro también es pasado.

Y el sol, aunque tarde, regresa...
cuando uno decide intentarlo.


Rubén Gustavo Ayala Williams
Palabras, Solo Palabras
🄫 Derechos Reservados – Ley 11.723



jueves, 17 de julio de 2025

❝Cuando Dices Que Me Amas❞ Porque el amor verdadero no se dice: se demuestra, Por Rubén Gustavo Ayala Williams

 

❝Cuando Dices Que Me Amas❞

Por Rubén Gustavo Ayala Williams
17 de julio de 2025

Tú dices que amas la lluvia.
Pero apenas caen las primeras gotas, abrís tu paraguas, te cubrís, buscás resguardo.
Y no está mal, claro que no.
Es humano protegerse del frío, del agua, del mundo.

Pero entonces me pregunto:
¿Amás la lluvia o amás la idea de la lluvia?
¿Amás lo que moja o lo que inspira?
¿Amás su poesía o su presencia real, incluso cuando empapa el alma?

Dices que amás el sol.
Pero cuando su calor te toca demasiado, corrés a buscar sombra.
Te incomoda su intensidad, su verdad luminosa, su forma de alumbrarlo todo, incluso lo que preferirías mantener oculto.

¿Será que amás al sol mientras no te queme?
¿Mientras no revele lo que no querés mostrar?
¿Lo amás desde lejos, como se aman los paisajes que no se pisan?

Decís que amás el viento.
Pero cuando se cuela por la ventana, la cerrás.
Porque desordena, trae polvo, agita lo que estaba en calma.
Y es que el viento es libre, es salvaje, no se puede controlar.

¿Amás al viento o amás su metáfora?
¿Su idea poética o su caos real?

Y entonces me lo decís: “Te amo”.
Y ahí, Rubén, me tiemblan las manos.
Se me enredan los pensamientos.
Me vibra el alma con una mezcla de esperanza y miedo.
Porque si amás como decís que amás la lluvia, el sol y el viento…
¿qué harás conmigo cuando mis emociones se vuelvan tormenta?

¿Saldrás a mojarte conmigo o abrirás tu paraguas?
¿Buscarás sombra cuando mi luz te encandile?
¿Cerrarás la ventana si mi amor sopla fuerte y desacomoda tu mundo?

Tengo miedo, sí.
Pero no del amor.
Temo al amor que se queda en palabras.
Al que suena lindo pero no se sostiene.
Al que se recita, pero no se habita.
Al que promete, pero no permanece.

Porque aprendí —y lo aprendí con el cuerpo, con el alma, con cicatrices que no se ven—
que el amor real no teme al viento, ni al sol, ni a la lluvia.
El amor verdadero se moja, se quema, se despeina.
Se queda, aunque tiemble.
Abraza, aunque duela.
Acompaña, incluso en el silencio.
Y no se va cuando aparecen las sombras.

Por eso, cuando decís “te amo”, yo miro tus manos:
Si están abiertas para abrazar o cerradas para protegerse.
Miro tus pasos: si se acercan cuando tiemblo o se alejan cuando ya no sonrío.
Escucho tu silencio: si acompaña o si se vuelve distancia.

Yo no quiero un amor de cartón pintado.
No quiero un amor de metáfora.
Quiero un amor que se quede cuando arda.
Que camine conmigo bajo la lluvia sin apurarse a huir.
Que respire conmigo cuando el aire escasee.
Que me abrace en la oscuridad sin exigirme que sea siempre luz.

Quiero un amor que me viva, no que me recite.
Que me sienta, no que me idealice.
Que entienda que también soy lluvia, sol y viento…
y aún así, elija quedarse.

Y si alguna vez te digo “yo también te amo”,
te prometo que será con las ventanas abiertas,
sin paraguas, sin sombra,
con todo el viento, el sol y la lluvia que habitan en mí.
Con lo imperfecto, lo real, lo eterno.

Porque el amor verdadero no se dice: se demuestra.


✍️ Rubén Gustavo Ayala Williams
📓 Blog Palabras, Solo Palabras
© Todos los derechos reservados
Ley 11.723 - Propiedad Intelectual Argentina

📅 17 de julio de 2025





domingo, 13 de julio de 2025

Abrazo en Vida: Mensaje de un padre que aún espera

 

💔 ABRAZO EN VIDA – LA OTRA VERSIÓN

Por Rubén Gustavo Ayala Williams

No esperes mi silencio para recordar mis palabras.
No esperes mi ausencia para sentir mi presencia.
No dejes que el paso del tiempo endurezca lo que alguna vez fue ternura.

Hoy aún respiro. Aún tengo voz.
Y aún tiembla mi corazón con solo pensar en un abrazo.

La vida me enseñó que el amor no se exige, pero sí se espera.
Se espera con paciencia, con lágrimas que se ocultan,
con recuerdos que pesan en las madrugadas,
y con una esperanza tan grande… que a veces duele.
Pero no se rinde.

Hoy me duele el desprecio de mis propios hijos.
Me duele su indiferencia, su juicio sin escuchar,
su decisión de quedarse con una sola versión de la historia.

Se olvidaron de aquel padre que trabajó incansablemente
para que jamás faltara el pan, ni el abrigo, ni la escuela,
ni la ternura que pude dar, aun con mis propias heridas.
Se olvidaron del sacrificio silencioso,
del abrazo que esperaba en la puerta,
del “te quiero” que a veces no se dijo, pero siempre estuvo.

Y lo más triste es que todo se quebró por una traición.
Una traición que vino de quien un día fue mi compañera de vida.
Ella eligió otro camino, me engañó, y luego me culpó.
Se mostró víctima, mientras yo quedaba en silencio, sin defensa.

Ni la justicia quiso oírme.
Fui excluido de mi hogar, separado de mis hijos, condenado sin juicio.

Pero a pesar de todo, no guardo rencor.
Porque el odio no reconstruye.
Y yo no quiero venganza.
Solo quiero volver a casa.
Volver a ser padre.
Volver a tener un lugar en la vida de quienes más amo.

A vos, hijo o hija, si alguna vez lees esto:
no te pido que me creas sin más.
Solo te pido que escuches.
Que recuerdes.
Que no borres de tu alma todo lo que fuimos.

No me juzgues solo por lo que te contaron.
El amor de un padre también merece ser reconocido.
Y si alguna vez sentís dolor, abandono o vacío…
acordate que hay alguien, en algún rincón,
que daría todo por abrazarte una vez más.
Que sigue esperando, sin rencores,
con la esperanza intacta de recuperar ese puente.

Porque el abandono hiere, pero el olvido…
el olvido destruye.

No quiero flores cuando ya no esté.
No necesito homenajes cuando mi voz se apague.
Lo único que anhelo es un gesto simple y sagrado:
un abrazo en vida.

Y a vos, padre que también sufrís en silencio,
te abrazo desde estas palabras.
Porque sé lo que es amar sin condiciones,
y que ese amor quede en el aire, sin eco.

A la justicia le pido lo que me arrebataron:
mi hogar, mi vida, mi familia.
No para imponer nada.
Sino para volver a amar en paz.

Este mensaje no busca lástima ni disculpas.
Busca verdad.
Busca humanidad.
Busca la oportunidad de sanar lo que fue herido
y recuperar lo que el dolor no logró borrar:
el amor de un padre.

📖 Fragmento del libro en proceso de Rubén Gustavo Ayala Williams
📝 Publicado en el blog Palabras, Solo Palabras
🔗 https://gustavowilliams.blogspot.com
#AbrazoEnVida #PalabrasSoloPalabras 



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