viernes, 22 de agosto de 2025

Carta abierta: Mi vida, mi obra y mi legado

 

Carta abierta: Mi vida, mi obra y mi legado

Soy Rubén Gustavo Ayala Williams, escritor independiente y autor del blog “Palabras, Solo Palabras”. Allí he volcado mi historia, mis poemas, mis reflexiones y mis heridas, cada palabra nacida de la experiencia y del alma.

Mi vida no ha sido sencilla. He atravesado pérdidas, exclusiones, silencios forzados y noches en la calle. He conocido la indiferencia y el dolor, pero también la fuerza de la esperanza. En medio de todo eso, descubrí que había algo que nadie podía arrebatarme: la palabra.

La palabra me sostuvo cuando no tuve techo.
La palabra me acompañó cuando la soledad me cercaba.
La palabra me permitió decir lo que la justicia y el mundo no escuchaban.
Y la palabra sigue siendo hoy mi manera de existir, de resistir y de dejar huella.

Mis escritos están protegidos por la Ley 11.723 de Propiedad Intelectual, pero más allá de las leyes, son mi herencia, mi verdad y mi legado.

Hoy, con humildad y con fe, quiero abrir este mensaje al mundo:

Convoco a las editoriales a animarse a convertir mis escritos en un libro. No busco fama ni reconocimiento superficial, sino la posibilidad de que mis palabras viajen más lejos, que lleguen a otros corazones, y que este proyecto me ayude a vivir con un poco más de dignidad.

🎶 Invito a músicos y cantantes a tomar mis poemas y reflexiones como semillas de canciones. La música puede dar vida a lo que escribo, y deseo que mis palabras encuentren melodía y vuelo.

📖 A los lectores y a la comunidad, los invito a leer, a compartir y a difundir mis textos. Porque cuando una palabra se multiplica, deja de ser mía y se convierte en un eco colectivo, en memoria compartida.

No tengo recursos económicos para impulsar este sueño: vivo de una Pensión No Contributiva por Discapacidad, que apenas me sostiene en lo material. Pero creo firmemente que las palabras abren caminos donde el dinero no alcanza.

Sé que vivimos en una era donde casi todo parece reducido a un teléfono móvil, donde el tiempo para leer y pensar escasea. Pero yo elijo la escritura y la lectura como resistencia, como acto de fe, como un modo de recuperar lo esencial: la memoria, la emoción y la dignidad humana.

Y si algo me mueve más allá de todo, es el deseo de que, cuando mi voz ya no esté físicamente en este mundo, mis hijos y mi familia nunca me olviden. Que puedan leerme y sentir que sigo vivo en cada palabra. Que sepan que jamás dejé de amarlos, y que cada línea que escribo es también un abrazo que aún espero poder darles algún día.

Este blog no es solo un espacio virtual: es mi casa, mi herencia, mi manera de seguir hablando.

A quienes crean en la literatura independiente, a quienes busquen transformar el dolor en canción, a quienes valoren la memoria y la palabra como refugio, los invito a caminar conmigo.

📖 Blog oficial: Palabras, Solo Palabras

Con respeto, esperanza y gratitud,

Rubén Gustavo Ayala Williams
Autor de Palabras, Solo Palabras



Reflexión final

La vida me enseñó que no somos lo que tenemos, ni lo que logramos acumular, ni lo que el mundo aplaude. Somos lo que dejamos en los demás: una palabra de aliento, un gesto de amor, una memoria que permanece aun cuando ya no estemos.
Si mis textos logran que alguien se sienta menos solo, si algún hijo mío encuentra en estas páginas un puente hacia mi corazón, si una canción nace de mis palabras y toca a otro ser humano, entonces habré cumplido mi misión en esta tierra.

Porque al final, lo único que sobrevive a la muerte es lo que somos capaces de sembrar en el alma de los demás.

domingo, 17 de agosto de 2025

Día del Niño – 17 de Agosto: Feliz Día del Niño para todos, y en especial para mis tres hijos amados: Isaias, Maximiliano y Johanna

 

Día del Niño – 17 de Agosto

Hoy, en este día que celebra la inocencia, la ternura y la esperanza del futuro, levanto mi voz y mi corazón para honrar lo más sagrado que la vida y Dios me concedieron: mis hijos. Porque cada niño es un milagro, un reflejo del cielo en la tierra, y un recordatorio de que aún en medio de las pruebas, el amor permanece invencible.

A Isaias, hijo amado, a quien no abrazo desde hace siete años: los días pueden volverse largos y los caminos cerrarse, pero no existe distancia que apague el fuego de un padre que ora por su hijo. En cada amanecer, en cada silencio y en cada suspiro, te pienso como aquel niño que me enseñó la grandeza del primer amor paternal. Eres memoria viva, esperanza latente y motivo eterno de oración.

A Maximiliano, que un día emprendió el vuelo hacia Barcelona para seguir sus propios sueños: aunque un océano nos separe, sé que mi amor llega a ti más veloz que cualquier viento. Te acompaño con mis pensamientos, pidiendo a Dios que te fortalezca y que cada paso que des esté lleno de luz. Nunca olvides que aquí, en la tierra que dejaste atrás, late el corazón de un padre que te guarda como el más grande tesoro.

A Johanna, que camina cerca en distancia pero a veces lejos en palabras: aunque los silencios nos envuelvan, sé que el lazo de la sangre y del amor jamás podrá romperse. Celebro tu vida, tu familia y el milagro de mis nietos, que son también herencia de este amor que un día nos unió como padres. Mi gratitud hacia ti se viste de respeto y de esperanza, porque aun en el silencio, el amor habla con más fuerza que las voces.

Hoy, en este Día del Niño, les digo a ustedes tres que en mi corazón siempre serán los pequeños que llenaron mis días de risas, juegos y aprendizajes. El tiempo podrá borrar huellas en la arena, pero jamás podrá borrar la huella que dejaron en mi alma. Son mi oración constante, mi anhelo de reencuentro y mi certeza de que lo más puro de la vida se esconde en el amor de un padre por sus hijos.

Y en este recuerdo también abrazo a su madre. Porque de aquella unión nacieron tres luces que aún hoy iluminan mis pasos. No guardo resentimiento, solo gratitud: gracias a esa historia compartida, fui bendecido con el don de ser padre, y esa bendición supera cualquier sombra del pasado.

Reflexión final

El Día del Niño nos recuerda que dentro de cada ser humano habita un niño eterno, lleno de sueños, inocencia y necesidad de amor. Que jamás se extinga esa chispa en nosotros, porque es la que nos acerca a Dios y a lo esencial de la vida. El amor verdadero no conoce fronteras, no se detiene ante los silencios ni se marchita con el paso del tiempo.

Hoy abrazo con el alma a mis hijos, los nombro en mi oración y confío en que, cuando Dios lo disponga, podremos volver a mirarnos con los ojos de la pureza y con la paz de un corazón renovado.

Feliz Día del Niño para todos, y en especial para mis tres hijos amados: Isaias, Maximiliano y Johanna.

✍️ Escrito por Ruben Gustavo Ayala Williams
🌐 Palabras, Solo Palabras

Nota: Este mensaje es una creación original de su autor y está protegido íntegramente por la Ley 11.723 de Propiedad Intelectual. Queda prohibida su reproducción total o parcial sin autorización expresa.




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