viernes, 13 de septiembre de 2024

En el Silencio de la Espera

 

En el Silencio de la Espera

En mi cuarto vacío, te busco, hijo mío,
cada día se estira como un largo camino en el desierto,
y el precio de tu sonrisa es una noche oscura
que se oculta tras las puertas que no puedo abrir cuando despierto.

Tu madre le puso precio a nuestro encuentro,
como si el amor pudiera ser una cifra en un contrato,
y en cada día que pasa, más te extraño, y me exige, se desarma
la conexión que debería ser solo nuestro abrazo.

No es oro lo que pido, ni joyas ni riquezas,
sino el simple derecho a verte como papá, a estar cerca,
pero el tiempo se torna como una moneda,
y cada segundo sin verte aumenta mi pena.

Tu risa, una melodía que el viento me lleva,

y en el silencio de la espera, mi corazón se rompe,
porque no es justo que el amor se negocie,
ni que le pongan precio a tu tristeza.

                                                                                                                 

Las lágrimas caen, pequeñas gotas de amargura,
mientras me aferro a la esperanza de un mañana,
donde el valor sea solo el amor que siento,
y no el costo de un encuentro, ni de un abrazo que te extraña.

Papá te espera con los brazos abiertos,
anhelando el día en que podamos reencontrarnos,
que el tiempo nos devuelva lo que es nuestro, lo que perdimos,
sin barreras ni muros, sin sombras que oscurezcan un contrato.

Porque lo que más anhelo es verte, hijo mío,
y que el amor sea nuestro cambio para que amanezca,
y en ese día, juntos, sanaremos nuestras penas,
y el amor será la luz que ilumina y rompa nuestras tristezas.

 

Ruben Gustavo Ayala Williams

Derecho de la propiedad intelectual Ley 11723

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domingo, 8 de septiembre de 2024

34 años después: Una historia de amor

 34 años después: Una historia de amor


Treinta y cuatro años después,
el tiempo, con su lento caminar,
ha tejido en silencio un tapiz de recuerdos,
donde dos almas se encontraron al azar.

Hubo risas y lágrimas, promesas en la luna,
miradas profundas, palabras sin fin,
y aunque el viento sopló con fuerza,
nuestro amor resistió, firme en su raíz.

Pero tu engaño hizo fracasar todo,
como un trueno en el silencio de la noche,
rompió lo que creímos eterno,
dejó sombras donde antes hubo derroche.

Hoy miro atrás, a esos años que volaron,
a la juventud que se fue, pero no el sentir,
y aunque ya no arde la llama,
su luz es diferente, ya no quiere vivir.

Sos la defraudadora de mis sentimientos,
quien rompió sin piedad mi frágil corazón,
hoy vives con otro, y ojalá puedas ser feliz,
aunque en mis recuerdos quede esa traición.

Treinta y cuatro años después,
es un amor herido, más sabio, más real,
una historia marcada por lo que pudo ser,
por lo que se quebró en un triste final.

Una historia escrita en las estrellas,
que ni el sol ni la lluvia lograran borrar,
pero tu engaño dejó sus cicatrices,
en cada verso, en cada lugar.


Ruben Gustavo Ayala Williams
Derechos de autor de la propiedad intelectual
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