CARTAS DE UN PADRE EXCLUIDO: Palabras que nacen del silencio, del tiempo perdido y del amor que un padre Jamás abandona.
CARTAS DE UN PADRE EXCLUIDO
Palabras que nacen del silencio, del tiempo perdido y del amor que un padre Jamás abandona.
Presentación
Hay historias que se cuentan con fechas y documentos.
Y hay otras que se escriben con silencios, recuerdos y años que pasan sin volver.
“Cartas de un padre excluido” nace de esa segunda historia.
No es un libro de reproches ni de enfrentamientos. Tampoco es una acusación. Es, ante todo, un testimonio humano: el relato íntimo de un padre que, con el paso del tiempo, fue comprendiendo que algunas ausencias no se explican en los expedientes ni en las decisiones formales, sino en el corazón de quienes las viven.
Las cartas que componen esta obra están dirigidas a un hijo que crece en la distancia. Son palabras que buscan preservar la memoria, sostener el amor y dejar un testimonio para el futuro.
Porque cuando el tiempo pasa y la vida sigue su camino, hay algo que permanece intacto:
el vínculo invisible entre un padre y su hijo.
Estas cartas nacen para que, algún día, cuando las preguntas aparezcan y el silencio se transforme en búsqueda, exista un lugar donde encontrar respuestas escritas con respeto, con dolor, pero también con esperanza.
Índice
Prólogo
Carta 1 – El tiempo que me robaron de tu vida
Cartas siguientes
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Los cumpleaños que no pude abrazarte
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El primer día de escuela que no caminé a tu lado
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Siete años mirando el calendario
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Cuando la justicia no alcanza a comprender el corazón
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La pregunta que quizás algún día te hagas
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El silencio que rodeó nuestra historia
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El amor de un padre que no se rinde
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Las noches en que imaginé cómo estarías creciendo
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El día que preguntes por mí
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La historia de nuestra familia
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Lo que nadie le explica a un hijo
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Cuando los hijos crecen y buscan respuestas
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El abrazo que el tiempo nos debe
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Las palabras que guardé para vos
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La soledad de un padre que resiste
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El día que vuelvas a mirar a tu padre
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La verdad siempre encuentra a sus hijos
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El tiempo perdido y el tiempo que vendrá
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Cuando leas estas cartas
Prólogo
Hay dolores que la sociedad reconoce y acompaña, y hay otros que se viven en silencio.
El dolor de un padre separado de su hijo muchas veces pertenece a ese silencio.
Entre decisiones familiares, procesos judiciales y el paso del tiempo, a veces ocurre algo que nadie puede medir con exactitud: los años de la infancia siguen su curso.
Un niño crece.
Los cumpleaños llegan y pasan.
Las primeras experiencias de la vida se suceden una tras otra.
Y mientras tanto, en algún lugar, un padre sigue esperando poder compartir esos momentos.
Estas páginas no pretenden juzgar a nadie. Tampoco buscan alimentar conflictos. Lo que proponen es algo diferente: dejar un testimonio humano y respetuoso de una experiencia personal.
Las cartas que siguen fueron escritas para preservar un vínculo que el tiempo no logra borrar. Son palabras dirigidas a un hijo que quizás hoy no pueda leerlas, pero que algún día podrá encontrarlas.
Porque aunque el tiempo avance y las circunstancias cambien, hay algo que permanece:
la esperanza de un padre que cree que el amor siempre encuentra su camino.
Carta 1
El tiempo que me robaron de tu vida
Siete años sin verte crecer: la herida silenciosa de un padre que sigue esperando el abrazo de su hijo.
Hijo,
Tal vez cuando leas estas palabras ya seas grande. Tal vez la vida te haya llevado por caminos que hoy no puedo imaginar. Pero hay algo que quiero que sepas desde este primer momento: tu padre nunca dejó de pensar en vos.
El tiempo tiene una forma silenciosa de avanzar. Los segundos se vuelven minutos, los minutos se transforman en horas y las horas, casi sin darnos cuenta, se convierten en años.
En ese paso del tiempo hay momentos que construyen la infancia de un hijo: los cumpleaños, los primeros días de escuela, las preguntas que aparecen cuando uno empieza a descubrir el mundo.
Son momentos simples, pero profundamente importantes.
Durante estos años muchas veces imaginé cómo estarías creciendo. Pensé en tus gustos, en tus sueños, en las cosas que te hacen reír y en los desafíos que la vida seguramente te fue presentando.
No haber podido acompañar esos momentos deja un silencio difícil de explicar con palabras.
Pero hay algo que quiero que sepas con claridad: la distancia nunca pudo borrar el amor que siento por vos.
A veces la vida toma caminos complejos, y los adultos tomamos decisiones que generan distancias que nadie había imaginado. En esos caminos intervienen circunstancias, interpretaciones y procesos que no siempre logran reflejar completamente la dimensión humana de los vínculos.
Por eso escribo estas cartas.
Para que algún día, cuando el tiempo abra nuevas puertas, puedas encontrar estas palabras y comprender que, aun en la distancia, siempre existió un padre que pensaba en vos y que guardaba la esperanza de volver a abrazarte.
Porque el tiempo puede separar caminos, pero no puede borrar la verdad de un amor sincero entre un padre y su hijo.
El tiempo puede pasar y las circunstancias pueden cambiar, pero el amor de un padre por su hijo jamás deja de existir.
Las cartas que forman esta obra nacen con un único propósito: preservar la memoria de un vínculo. No buscan señalar culpables ni reabrir heridas, sino dejar testimonio de una experiencia personal marcada por el amor, la lucha interior y la esperanza de que, algún día, el diálogo y el encuentro vuelvan a ser posibles.
“Palabras, solo palabras: relatos de mi vida marcados por el amor, la lucha y la esperanza, contados palabra por palabra.”
Rubén Gustavo Ayala Williams
Padre excluido
Autor y Compositor
Palabras, solo palabras
Podrán quitarme mi hogar y la justicia no atenderme,
pero jamás podrán borrar la verdad que llevo escrita en mi alma.
Registrada conforme a la Ley 11.723
DNDA – República Argentina
Expedientes:
EX-2025-55455694 – APN-DDRNEES#MCH (Obra literaria)
EX-2024-89059752 – APN-DNDA#MJ (Obra musical)



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