DE PIE, COMO SIEMPRE — JAMÁS PODRÁN BORRARME: Cuando perderlo todo no te quita la verdad
DE PIE, COMO SIEMPRE — JAMÁS PODRÁN BORRARME
Cuando perderlo todo no te quita la verdad
“Cuando las circunstancias me dejaron sin hogar y sin voz, descubrí que la verdad que sostengo y la decisión de seguir de pie son lo único que nadie puede arrebatar.”
Así me sentía el día en que la justicia me excluyó de mi hogar por decisión de la madre de mis hijos.
Hay historias que no nacen para ser contadas, sino para ser sobrevividas. Esta es una de ellas.
Durante un tiempo que no se mide en días sino en heridas, me encontré fuera de lo que alguna vez llamé hogar. No fue solo la pérdida de un techo: fue el quiebre de vínculos, el silencio de quienes antes estaban, y la sensación de quedar al margen de una vida que creía segura. En ese proceso, también quedaron atravesadas mis relaciones más importantes, incluso con mis hijos, en un contexto donde muchas veces no tuve voz ni espacio para explicar mi verdad.
La calle no es solo un lugar físico. Es un estado de intemperie constante. Es aprender a resistir con lo mínimo, a convivir con el frío, con la incertidumbre y con la mirada ajena que muchas veces no comprende. Es también enfrentarse a uno mismo: a los propios límites, al dolor emocional y a decisiones difíciles. Hubo momentos de caída, de confusión, incluso de escapismo. Pero también hubo algo que no se quebró: la voluntad de seguir.
No se trata de señalar culpables ni de instalar rencor. Se trata de dejar registro. Porque cuando las circunstancias superan a la persona, lo único que queda intacto es la verdad que uno sostiene por dentro. Y esa verdad, aunque no siempre sea escuchada, tiene valor.
Con el tiempo, entendí que resistir no era suficiente. Había que reconstruirse. Empezar de nuevo no significa olvidar lo vivido, sino integrarlo. Fue en la escritura donde encontré una forma de ordenar lo que parecía imposible de explicar. Escribir no borró el pasado, pero me permitió darle sentido. Transformar el dolor en palabra fue, en muchos sentidos, una forma de recuperar dignidad.
Este mensaje no busca lástima. Busca ser leído con honestidad. Porque detrás de cada persona que atraviesa una situación de exclusión hay una historia compleja, muchas veces silenciada. Y también porque, aunque hoy mis hijos quizás no tengan todas las respuestas, confío en que algún día podrán leer, comprender y, si lo sienten, animarse a construir su propia voz.
Reflexión para quienes hoy están en la calle
Si estás atravesando un momento así, donde todo parece haberse derrumbado, es importante decir algo con claridad: tu valor no desaparece con tu situación. Aun en condiciones extremas, hay decisiones pequeñas que sostienen: levantarse, intentar, no rendirse del todo. No siempre habrá ayuda inmediata, ni respuestas rápidas, pero eso no invalida tu proceso.
Buscar una forma de expresarte —sea escribir, hablar o simplemente pensar con claridad— puede ser un primer paso para no perderte en el ruido. Y aunque el entorno no acompañe, mantener un mínimo de dirección interna puede marcar la diferencia. Salir no es sencillo, pero es posible construir un camino, incluso desde lo más bajo. Salir adelante depende de ti.
Sobre esta obra
“Palabras, solo palabras: relatos de mi vida marcados por el amor, la lucha y la esperanza, contados palabra por palabra.”
Este texto forma parte de una experiencia real, narrada desde la necesidad de dejar constancia y abrir una puerta a la reflexión.
Autor
Rubén Gustavo Ayala Williams
Padre excluido de su hogar
Autor y compositor
Cierre del autor
“Podrán quitarme el hogar, pero jamás podrán borrar la verdad que llevo escrita en el alma.”
Derechos y registro
Registrada conforme a la Ley 11.723 – República Argentina
Dirección Nacional del Derecho de Autor (DNDA)
Expedientes:
• EX-2025-55455694 – APN-DDRNEES#MCH (Obra literaria)
• EX-2024-89059752 – APN-DNDA#MJ (Obra musical)
© Todos los derechos reservados.



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