viernes, 27 de septiembre de 2024

Manos que alimentan comedor Nato Pilin

 

Manos que alimentan comedor Nato Pilin

En el rincón del día, nace un abrazo,
un plato lleno de amor, un firme lazo.
Luchamos juntos, en esta senda,
por los que tienen hambre, por quienes nos enseñan.

Cucharas que dan vida, sonrisas que brotan,
cada bocado compartido, corazones que flotan.
En la mesa se siente el calor de la unión,
un canto a la esperanza, un gesto de corazón.

Comedor Nato Pilin, faro en la oscuridad,
donde la solidaridad florece en realidad.
Con cada comida servida, una historia se teje,
y en la lucha diaria, el alma se protege.

Sigamos adelante, con fe y sin miedo,
que en cada pequeño acto, se forja el sendero.
Por los que menos tienen, por un mundo mejor,
en cada bocado, llevamos nuestro amor.

Ruben Gustavo Ayala Williams

Derechos de la propiedad intelectual Ley 11723

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sábado, 21 de septiembre de 2024

No me olvides

 

No me olvides

Cuando el tiempo llegue y mi memoria se pierda,
mi corazón te hablará, latiendo en cada huella,
te sentiré en mi piel, en el roce de tus dedos,
no dejes de tomar mi mano, que aún en silencio te siento.

Mi rostro quizás no sepa expresar lo que siento,
pero nunca dudes, de que estás en mis pensamientos,
aunque el camino cambie y se vuelva incierto,
a mi lado estarás, despejando los vientos.

Recuérdame cada día, cuéntame mi historia,
olvida las sombras, habla solo de la gloria,
de los sueños que alcancé, de las sonrisas bordadas,
del mundo que pinté en mis locuras pasadas.

Háblame de tardes donde la música sonaba,
frente a la guitarra, donde el alma se vestía
de notas que danzaban en el aire sin fin.
No me olvides… aunque me vaya, aún estoy en ti.

Ruben Gustavo Ayala Williams

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viernes, 20 de septiembre de 2024

Si me muero mañana

 

Si me muero mañana

Si me muero mañana,
díganle a mi hijo Isaías,
que lo amo con toda el alma,
que es mi sol, mi alegría.

Que en cada canción que cantábamos,
resuene mi voz en su risa,
que en los sonidos del viento,
encuentre siempre mi guía.

Como cada día que íbamos a la escuela,
caminando juntos, riendo, soñando,
que en esos momentos sencillos
sepa que siempre lo he estado cuidando.

Y como cada tarde en cada merienda,
compartiendo la vida y sin prisas,
que recuerde esos instantes nuestros,
aunque me fui sin una despedida.

Porque su madre puso precio a mi destino,
me apartó sin razón, sin aviso,
pero mi amor por ti es invencible,
más fuerte que cualquier abismo.

Que me recuerde en sus pasos,
cuando la música vuele por el patio,
en el eco de nuestra casa,
mi corazón ahí descansa en sus brazos.

Díganle que enfrente la vida,
con valor, con luz y sin miedos,
y que cuando sea papá,
recuerde nuestros momentos.

Díganle que en su corazón
no haya miedos ni rencores,
que si me muero mañana,
que me recuerde sin temores.

Que en cada paso que dé,
lleve mi amor por siempre,
y aunque no pueda abrazarlo,
mi cariño lo envolverá eternamente.

Ruben Gustavo Ayala Williams

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viernes, 13 de septiembre de 2024

En el Silencio de la Espera

 

En el Silencio de la Espera

En mi cuarto vacío, te busco, hijo mío,
cada día se estira como un largo camino en el desierto,
y el precio de tu sonrisa es una noche oscura
que se oculta tras las puertas que no puedo abrir cuando despierto.

Tu madre le puso precio a nuestro encuentro,
como si el amor pudiera ser una cifra en un contrato,
y en cada día que pasa, más te extraño, y me exige, se desarma
la conexión que debería ser solo nuestro abrazo.

No es oro lo que pido, ni joyas ni riquezas,
sino el simple derecho a verte como papá, a estar cerca,
pero el tiempo se torna como una moneda,
y cada segundo sin verte aumenta mi pena.

Tu risa, una melodía que el viento me lleva,

y en el silencio de la espera, mi corazón se rompe,
porque no es justo que el amor se negocie,
ni que le pongan precio a tu tristeza.

                                                                                                                 

Las lágrimas caen, pequeñas gotas de amargura,
mientras me aferro a la esperanza de un mañana,
donde el valor sea solo el amor que siento,
y no el costo de un encuentro, ni de un abrazo que te extraña.

Papá te espera con los brazos abiertos,
anhelando el día en que podamos reencontrarnos,
que el tiempo nos devuelva lo que es nuestro, lo que perdimos,
sin barreras ni muros, sin sombras que oscurezcan un contrato.

Porque lo que más anhelo es verte, hijo mío,
y que el amor sea nuestro cambio para que amanezca,
y en ese día, juntos, sanaremos nuestras penas,
y el amor será la luz que ilumina y rompa nuestras tristezas.

 

Ruben Gustavo Ayala Williams

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domingo, 8 de septiembre de 2024

34 años después: Una historia de amor

 34 años después: Una historia de amor


Treinta y cuatro años después,
el tiempo, con su lento caminar,
ha tejido en silencio un tapiz de recuerdos,
donde dos almas se encontraron al azar.

Hubo risas y lágrimas, promesas en la luna,
miradas profundas, palabras sin fin,
y aunque el viento sopló con fuerza,
nuestro amor resistió, firme en su raíz.

Pero tu engaño hizo fracasar todo,
como un trueno en el silencio de la noche,
rompió lo que creímos eterno,
dejó sombras donde antes hubo derroche.

Hoy miro atrás, a esos años que volaron,
a la juventud que se fue, pero no el sentir,
y aunque ya no arde la llama,
su luz es diferente, ya no quiere vivir.

Sos la defraudadora de mis sentimientos,
quien rompió sin piedad mi frágil corazón,
hoy vives con otro, y ojalá puedas ser feliz,
aunque en mis recuerdos quede esa traición.

Treinta y cuatro años después,
es un amor herido, más sabio, más real,
una historia marcada por lo que pudo ser,
por lo que se quebró en un triste final.

Una historia escrita en las estrellas,
que ni el sol ni la lluvia lograran borrar,
pero tu engaño dejó sus cicatrices,
en cada verso, en cada lugar.


Ruben Gustavo Ayala Williams
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viernes, 30 de agosto de 2024

Continuar sin mirar atrás

 

Continuar sin mirar atrás

 

Cuando el peso de la noche ingresa,

y la sombra se alarga en mi camino,

cuando el viento se lleva los sueños

y la tristeza parece en mi destino.

 

Cuando el eco de un "no puedo" me retumba

y la fe se quiebra en mil lamentos,

cuando el alma busca en la penumbra

una luz entre todos mis tormentos.

 

Es ahí donde nace el coraje,

la fuerza que aún desconozco en mí,

el paso firme que sigue adelante,

sin mirar atrás, sin resistir.

 

Porque, aunque el sueño se vuelva incierto

y las lágrimas inunden el mar,

sin mis hijos, que ya no me aman,

aún hay una razón para continuar.

 

Seguir, aunque el camino sea rocoso,

aunque la vida a veces sea un tanto gris,

sin mirar atrás, con la frente en alto,

donde el futuro me espera para ser feliz.

 

Así, con el dolor como testigo

y el amor como eterno guardián,

dejo atrás el peso de lo perdido,

y decido, al fin, continuar sin mirar atras.

 

Ruben Gustavo Ayala Williams

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jueves, 29 de agosto de 2024

Defraudadora de mis ilusiones

 

Defraudadora de mis ilusiones

 

En el jardín de sueños florecidos,

donde el anhelo apago la luz,

creció la sombra de tu promesa rota,

tejiendo hilos de esperanza y de cruz.

 

Eras el espejismo en mis días claros,

la sombra que el sol nunca tocó,

y en cada susurro que un día fue canto,

la verdad, su eco, se desvaneció.

 

Tu risa, una burla en mi tormenta,

cambiaba en silencio al llanto cruel,

y en cada abrazo, en cada palabra,

solo encontraba la frialdad que no puedo entender.

 

Me dejaste sin casa y sin sueños,

sin rumbo, despojado del calor

que un día cobijó mis esperanzas

que tenia de un sueño con mucho Amor.

 

Y hoy, en esta pena infinita,

no puedo ver a mi hijo, a mi ser, y parte de mí.

Tú lo usas como trofeo

Destruyendo nuestra vida que por ti emprendí.

 

El sueño que a tus manos confié

se convirtió en polvo al despertar,

y en las ruinas de mis ilusiones,

hallé el dolor de aprender a amar.

 

Cada lágrima caída por tu maltrato

pinta un cuadro gris de mi dolor,

pero en el eco triste de mis dias,

encontré la fuerza para sanar a mi corazón.

 

A ti, defraudadora de mis ilusiones,

te dejo en el ayer, sin mirar atrás,

pues en el desengaño hallé el frío,

y mi alma fin, puede descansar.

 

Ruben Gustavo Ayala Williams

Derecho de la propiedad intelectual Ley 11723

Publicado en mi Blogger Personal

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