CUANDO EL AMOR SE DESCUIDA EN CASA: ¿CUÁNDO FALLAMOS, AMOR EN NUESTRO MATRIMONIO?
CUANDO EL AMOR SE DESCUIDA EN CASA
Pequeñas acciones cotidianas que, sin darnos cuenta, nos alejan… y la oportunidad sincera de volver a elegirnos para reconstruir lo que un día soñamos.
¿CUÁNDO FALLAMOS, AMOR EN NUESTRO MATRIMONIO?
¿Sabes cuándo fallamos en nuestro matrimonio?
Fallamos cuando valoramos más a los de afuera que a quienes viven dentro de nuestra propia casa.
Fallamos cuando escribimos grandes homenajes, organizamos encuentros para otros…
y olvidamos honrar, cada día, a nuestra familia.
Fallamos cuando la copa más bonita es para las visitas,
y para los nuestros queda la taza quebrada.
Fallamos cuando nos esforzamos tanto por agradar a los demás…
que dejamos de atender a quienes más nos necesitan.
Fallamos cuando, frente a otros o en redes sociales, mostramos un amor ideal,
pero en casa nos cuesta hasta un gesto simple de cuidado.
Fallamos cuando no nos cuidamos en nuestras enfermedades,
pero estamos dispuestos a cuidar a otros.
Fallamos cuando no levantamos la mesa ni lavamos los platos en casa,
pero en otros lugares somos los primeros en ayudar.
Fallamos cuando no reconocemos nuestros errores.
Fallamos cuando el orgullo ocupa el lugar del entendimiento.
Fallamos cuando evitamos decirnos las cosas con respeto y sinceridad.
Fallamos cuando dejamos de buscar soluciones a los problemas.
“El verdadero amor no necesita mostrarse hacia afuera: se demuestra cada día, en silencio, en el cuidado sincero de quienes comparten nuestra vida.”
Pero todas estas fallas… también pueden transformarse.
Se transforman cuando elegimos la sinceridad por encima del orgullo.
Cuando dejamos de señalar y empezamos a comprender.
Cuando volvemos a escucharnos, a mirarnos, a acompañarnos.
Porque alguna vez soñamos con tener una familia…
y ese sueño no desapareció:
solo necesita ser cuidado, reconstruido y sostenido entre los dos.
No se trata de quién falló más,
sino de quién decide dar el primer paso para sanar.
Reflexión
La familia no es perfecta, pero es el lugar donde el amor se vuelve verdadero a través de los actos simples.
En los gestos diarios, en el respeto, en la presencia y en la voluntad de mejorar,
se construye aquello que realmente importa.
Siempre estamos a tiempo de cambiar, de aprender y de volver a elegirnos.
Porque cuando el amor es sincero, incluso después de las dificultades…
puede volver a florecer.
La familia es uno de los bienes más valiosos que tenemos. Cuidémosla.
Y juntos… todavía estamos a tiempo de salir adelante.
Yo estoy dispuesto… ¿y vos?
Rubén Gustavo Ayala Williams
Padre excluido de su hogar – Autor y Compositor
Palabras, solo palabras
“Podrán quitarme mi hogar y la justicia no atenderme,
pero jamás podrán borrar la verdad que llevo escrita en mi alma.”
Derechos
Registrada conforme a la Ley 11.723 – DNDA – República Argentina
Expedientes:
- EX-2025-55455694 – APN-DDRNEES#MCH (Obra literaria)
- EX-2024-89059752 – APN-DNDA#MJ (Obra musical)



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