Cuando la ausencia pide ser escuchada La igualdad ante la ley también se construye escuchando a quienes no tienen voz

 

Cuando la ausencia pide ser escuchada
La igualdad ante la ley también se construye escuchando a quienes no tienen voz

“Pedir igualdad no es pedir privilegios: es pedir el derecho a amar y estar.”

Hay ausencias que no hacen ruido, pero atraviesan cada día con una presencia silenciosa que no se puede negar. No nacen del desamor ni de la indiferencia, sino de circunstancias que muchas veces quedan fuera de toda explicación sencilla. En esa realidad viven muchos padres que, sin haber elegido la distancia, conviven con ella. Padres que no han dejado de amar, que no han renunciado a su lugar, pero que sienten que su voz se pierde antes de ser escuchada.

Este no es un mensaje de confrontación ni un señalamiento hacia personas en particular. Es una expresión nacida desde la experiencia, desde ese lugar donde el dolor no busca herir, sino ser comprendido. Porque cuando un padre no puede estar, no solo se interrumpe su presencia: también se ve afectado un vínculo que merece cuidado, atención y equilibrio. Y en ese punto aparece una necesidad esencial, simple pero muchas veces postergada: la igualdad ante la ley.

Existen padres que no cuentan con los recursos económicos para sostener procesos largos, que no pueden acceder fácilmente a representación legal, y que aun así sostienen algo que no se compra ni se reemplaza: el amor por sus hijos. En esos casos, la sensación de desigualdad no se expresa como una acusación, sino como una vivencia que interpela. Porque cuando el acceso a la justicia resulta desigual, lo que se resiente no es solo la respuesta institucional, sino también la confianza en ella.

El tiempo, en estas situaciones, no es un detalle menor. El tiempo es infancia, crecimiento, momentos irrepetibles. Y mientras los procesos avanzan, la vida de un hijo continúa. Por eso, más allá de cualquier circunstancia particular, este mensaje busca invitar a una reflexión necesaria: cada niño merece el derecho a mantener un vínculo sano y presente con ambos padres, siempre que ello sea posible y beneficioso para su bienestar. Y cada padre merece ser escuchado en condiciones de igualdad.

Escribir se convierte entonces en un puente. En la forma de sostener lo que no puede decirse en persona. En la manera de dejar constancia de un amor que no desaparece con la distancia. Porque hay sentimientos que no dependen de la cercanía física, sino de la verdad con la que se viven.

Reflexión para quienes atraviesan este camino:
A los padres que se sienten solos, que sienten que su voz no alcanza o que su presencia ha sido reducida al silencio: no están solos. Aunque el camino parezca difícil o desigual, el amor que sienten por sus hijos tiene un valor que trasciende cualquier circunstancia. Sostener ese amor, incluso en la distancia, también es una forma de presencia. Cada palabra, cada intento, cada gesto, construye un puente que puede ser comprendido con el tiempo.

Reflexión para la justicia:
La justicia tiene en sus manos algo más que resoluciones: tiene la posibilidad de cuidar vínculos humanos fundamentales. Escuchar con equidad, contemplar cada realidad sin prejuicios y garantizar igualdad en el acceso fortalece no solo a quienes buscan respuestas, sino a la sociedad en su conjunto. Porque cuando la justicia escucha a todos por igual, no otorga privilegios: cumple con su esencia.

Tal vez algún día estas palabras encuentren el lugar donde deban ser leídas. Tal vez alguien, en algún momento, comprenda que detrás de cada ausencia hay una historia que merece ser considerada. Mientras tanto, escribir sigue siendo una forma de estar, de resistir y de afirmar una verdad que no necesita imponerse, solo ser reconocida.


Rubén Gustavo Ayala Williams
Padre excluido de su hogar – Autor y Compositor

Palabras, solo palabras: relatos de mi vida marcados por el amor, la lucha y la esperanza, contados palabra por palabra.

“Podrán quitarme mi hogar y la justicia no atenderme, pero jamás podrán borrar la verdad que llevo escrita en mi alma.”

Registrada conforme a la Ley 11.723 – DNDA – República Argentina
Expedientes:

  • EX-2025-55455694 – APN-DDRNEES#MCH (Obra literaria)
  • EX-2024-89059752 – APN-DNDA#MJ (Obra musical)


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