“Cuando el amor es obligado a callar” El dolor de seguir siendo, cuando no te permiten estar
“Cuando el amor es obligado a callar”
El dolor de seguir siendo, cuando no te permiten estar
Hay ausencias que no nacen del olvido, sino de decisiones ajenas que imponen distancia donde debería haber presencia. Porque no es la distancia lo que más duele, sino ese silencio forzado en el que un padre sigue amando sin poder abrazar, sin poder guiar, sin poder estar. Es una condena invisible: seguir siendo, pero no poder ejercer; sentir, pero no poder demostrar.
Pero también hay preguntas que duelen, que incomodan y que quedan sin respuesta: ¿por qué un padre debe aceptar que la justicia le impida ver a su hijo? ¿Por qué, cuando hay versiones diferentes, el amor termina siendo apartado como si no tuviera valor? No se trata de señalar culpables, sino de buscar equilibrio, de encontrar un sentido común donde el vínculo con un hijo no dependa solo de una decisión, sino de la verdad y de la equidad.
Porque detrás de ese silencio hay una historia. Hay un padre que construyó un hogar pensando en una familia, que trabajó para sostenerla y que, de un día para otro, quedó afuera, no solo de una casa, sino de su lugar. Y en ese vacío, lo material se vuelve secundario: lo que realmente duele es la ausencia impuesta, la imposibilidad de estar presente en la vida de un hijo.
El tiempo avanza, inevitable, pero el vínculo no desaparece. Permanece vivo en los recuerdos, en cada palabra que no se dijo, en cada momento que no se pudo compartir. Porque a un hijo no se lo deja de amar, ni siquiera cuando las circunstancias limitan ese encuentro. El amor no se apaga con la ausencia, solo se transforma en resistencia, en espera, en una presencia que duele en silencio.
“No es la distancia lo que duele, es amar en silencio por decisiones que nos superan.”
Y así, lo que debería ser un derecho natural se convierte en una lucha interna constante. Amar sin ser visto, existir sin ser escuchado, permanecer firme aun cuando las circunstancias hayan impuesto barreras. Pero incluso en ese silencio, el amor persiste… esperando el día en que ya no tenga que callar para existir.
Reflexión
Quizás la verdadera justicia no sea decidir quién tiene la razón, sino comprender que un hijo no debería crecer con la ausencia forzada de uno de sus padres. Porque cuando el amor es silenciado, no solo se lastima a quien lo siente, también se priva a quien debería recibirlo. Y tal vez, en algún momento, la verdad encuentre su camino… y ese silencio deje de ser una condena para transformarse en un reencuentro.
“Palabras, solo palabras: relatos de mi vida marcados por el amor, la lucha y la esperanza, contados palabra por palabra.”
Rubén Gustavo Ayala Williams
Padre excluido de su hogar – Autor y compositor
Palabras, solo palabras
Podrán quitarme mi hogar y la justicia no atenderme,
pero jamás podrán borrar la verdad que llevo escrita en mi alma.
Registrada conforme a la Ley 11.723 – DNDA – República Argentina
Expedientes:
• EX-2025-55455694 – APN-DDRNEES#MCH (Obra literaria)
• EX-2024-89059752 – APN-DNDA#MJ (Obra musical)



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