La verdad espera, el amor permanece: Testimonio de un padre excluido que jamás dejó de amar
La verdad espera, el amor permanece
Testimonio de un padre excluido que jamás dejó de amar
“La verdad puede ser demorada, pero no anulada.
El amor genuino no se rompe por la distancia forzada.”
Han pasado siete años desde la última vez que vi a mi hijo.
Siete años de silencio impuesto, de ausencia forzada, de preguntas sin respuesta, no porque no las tuviera, sino porque nunca me dejaron estar.
Hoy creo —con la fe de quien ha perdido mucho, pero no la verdad— que cuando él sienta la necesidad de saber quién es y de dónde viene, vendrá a buscarme.
Tal vez ahora no pueda hacerlo.
Tal vez su madre no se lo permita.
Tal vez haya crecido escuchando un relato donde yo soy el padre ausente por elección y no por despojo.
También la justicia eligió creer esa versión: la más cómoda, sostenida en el tiempo, sin escuchar la verdad completa ni dar lugar a mi voz.
Pero creo en algo más fuerte que cualquier relato impuesto.
Creo que la verdad puede ser demorada, pero no anulada.
Creo que el amor genuino no se rompe por la distancia forzada.
Y creo que el silencio impuesto, tarde o temprano, despierta preguntas más poderosas que cualquier versión incompleta.
Hay ausencias que no nacen del abandono, sino de la exclusión.
Hay padres que no se van: los apartan.
Y hay hijos que, aun sin saberlo todo, sienten que falta una parte de su historia.
Por eso escribo.
No para atacar.
No para vengarme.
No para señalar.
Escribo para dejar constancia.
Porque la palabra es memoria, y la memoria se vuelve justicia cuando todo lo demás falla.
Escribo para que, cuando llegue el día, estas palabras estén.
Para que mi hijo pueda leerlas y entender que su padre nunca desapareció: fue Excluido.
Que nunca dejó de amar, aunque le hayan prohibido estar.
Que el tiempo y la distancia no borran lo que nace del corazón.
Creo profundamente que la verdad no necesita gritar para existir: sabe esperar.
Que el amor verdadero no se desgasta con los años ni con la distancia impuesta.
Y que llega un día —siempre llega— en el que el corazón pide respuestas y la verdad encuentra su camino.
Podrán cerrar puertas.
Podrán negar derechos.
Podrán elegir no escuchar.
Pero jamás podrán borrar la verdad que llevo escrita en mi alma.
Esa verdad vive, resiste y espera.
Y cuando la luz la alcance, no necesitará defensa: hablará por sí sola.
Rubén Gustavo Ayala Williams
Padre Excluido
Autor y compositor
Palabras, solo palabras
📜 Relatos de mi vida marcados por el amor, la lucha y la esperanza, contados palabra por palabra.
Derechos de autor – Ley 11.723
DNDA – República Argentina
EX-2025-55455694 – APN-DDRNEES#MCH (Obra literaria)
EX-2024-89059752 – APN-DNDA#MJ (Obra musical)
“Podrán cerrar caminos y callar voces, pero jamás podrán borrar la verdad que uno lleva escrita en el alma.”



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