Carta a mi hijo: Una carta escrita desde el amor, la memoria y la esperanza
Carta a mi hijo
Una carta escrita desde el amor, la memoria y la esperanza
“El amor verdadero no necesita presencia para existir: vive en la memoria, en el corazón y en la esperanza.”
Hola, hijo querido.
Quizás algún día leas estas palabras. Tal vez seas más grande, tal vez la vida ya te haya llevado por muchos caminos. Yo escribo esto simplemente porque hay amores que merecen ser dejados por escrito.
El día que te tuve en brazos por primera vez fue uno de los días más felices de mi vida. Eras tan pequeño, tan frágil, tan lleno de vida. Sentí que algo muy profundo despertaba dentro mío: una ternura nueva, una responsabilidad inmensa, una alegría difícil de explicar con palabras.
Desde ese momento empezaste a enseñarme cosas. Me enseñaste paciencia, me enseñaste a valorar los pequeños momentos, las sonrisas, los primeros pasos, las primeras palabras. Te vi crecer rápido, casi sin darme cuenta, como crecen las cosas importantes de la vida.
Guardo en mi corazón muchos recuerdos simples y hermosos: noches de cuentos, charlas antes de dormir, risas, juegos, navidades llenas de ilusión, esa magia que solo los chicos saben crear. Esos recuerdos son un tesoro que nadie puede quitarme.
Como todo ser humano, cometí errores. No siempre supe hacer las cosas bien, no siempre pude dar todo lo que hubiera querido. Por eso, desde lo más profundo de mi corazón, pido perdón por todo aquello que, de alguna manera, haya podido causar dolor o tristeza. No hay padres perfectos, pero sí hay padres que aman de verdad.
El tiempo pasa, las vidas cambian, los caminos a veces se separan. Aun así, hay algo que permanece: el amor. Ese amor no depende de la distancia ni de las circunstancias. Simplemente está.
No escribo estas líneas para reclamar nada, ni para explicar nada, ni para señalar a nadie. Las escribo solo para dejar constancia de algo muy simple: siempre vas a ser una parte fundamental de mi vida.
Deseo, de corazón, que tengas una vida buena, que seas feliz, que encuentres personas que te cuiden y te quieran, que cumplas tus sueños. Y si algún día la vida nos vuelve a sentar a conversar, será con respeto, con calma y con el cariño que nunca deja de existir.
Mientras tanto, seguís estando en mis pensamientos y en mi corazón, como desde el primer día.
Con todo mi amor,
Papá
Reflexión final
La vida no siempre sigue el camino que uno imagina. Pero el amor verdadero no se pierde: se transforma en memoria, en respeto, en esperanza. A veces amar también es saber esperar, sin rencor y sin reclamos, confiando en que lo que nace del corazón siempre encuentra su momento.
Rubén Gustavo Ayala Williams
Autor y Compositor Padre Excluido
Palabras, solo palabras
Relatos de mi vida marcados por el amor, la lucha y la esperanza, contados palabra por palabra.
“Podrán quitarme muchas cosas, pero jamás podrán borrar la verdad que llevo escrita en el alma.”
📜 Obra registrada conforme a la Ley 11.723 – DNDA – República Argentina
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EX-2025-55455694 – APN-DDRNEES#MCH (Obra literaria)
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EX-2024-89059752 – APN-DNDA#MJ (Obra musical)



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