Saludo de Nochebuena y Navidad — Porque jamás es tarde para volver a empezar
PUEDEN QUITARME EL TECHO, PERO NO LA VERDAD
Saludo de Nochebuena y Navidad — Porque jamás es tarde para volver a empezar
Soy Rubén Gustavo Ayala Williams.
Papá. Abuelo. Hombre.
Un hombre que fue excluido de su hogar, pero que jamás fue vencido en su alma.
En esta Nochebuena quiero hablarle a todos.
A quienes me conocen y a quienes se cruzaron conmigo en algún tramo del camino.
A los que me vieron caer, a los que me vieron roto, y también a los que hoy me ven de pie.
Porque pueden quitarme un techo.
Pueden cerrar puertas.
Pueden alejar abrazos.
Pero jamás podrán borrar la verdad que llevo escrita en el alma.
Escribo desde mi espacio, desde mi voz y mi refugio:
“Palabras, solo palabras”, donde expreso mi verdad sin odio y sin miedo.
Un espacio registrado en la Dirección Nacional de Derecho de Autor, porque mi historia también merece respeto.
Esta Navidad mi corazón tiene nombres:
mis hijos Isaías, Maximiliano y Johanna;
su mamá Claudia Noemí;
y mis nietos Ciro, Dylan, Ameli y Hanna, a quien aún no conozco, pero amo desde antes, porque el amor no necesita permiso para existir.
Hay ausencias que no se explican.
Hay silencios que pesan más en las fiestas.
Hay abrazos que esperan desde hace años.
No voy a negar lo que siento.
Hay días de bronca y desilusión.
Duele no ser escuchado.
Duele no tener recursos para que la justicia mire de frente.
Duele el tiempo lejos de los que uno ama.
Pero también digo con la frente alta lo que sí logré:
mantenerme de pie, no rendirme, no devolver odio,
elegir la palabra antes que el grito,
elegir la esperanza antes que la derrota.
Porque jamás es tarde para volver a empezar de nuevo.
Jamás es tarde para sanar.
Jamás es tarde para reencontrarse.
Un regalo no es solo ropa ni algo envuelto en papel.
Un regalo también es una caricia.
Una presencia.
Un abrazo que diga “acá estoy”.
Para el 2026, mi deseo es simple y profundo:
cuidar mi salud, poder atenderme,
conseguir un trabajo digno,
volver a abrazar a mis hijos,
conocer y abrazar a mis nietos,
y que el amor sea más fuerte que el silencio.
Esta Nochebuena y esta Navidad deseo humanidad.
Deseo conciencia.
Deseo que nadie se sienta solo.
Porque la familia es para siempre.
Y pase lo que pase,
los voy a amar siempre.
“Pueden quitarme el techo, la casa o incluso la libertad,
pero jamás podrán borrar la verdad que llevo escrita en el alma.”
A veces perderlo todo no es el final, sino el comienzo.
Cuando ya no queda nada, queda uno mismo,
y desde ahí también se puede volver a empezar.
Con dolor, sí.
Pero también con dignidad, memoria y amor.
Rubén Gustavo Ayala Williams
✍️ Palabras, solo palabras
Registrada conforme a la Ley 11.723
DNDA – República Argentina
Expedientes:
• EX-2025-55455694 – APN-DDRNEES#MCH (Obra literaria)
• EX-2024-89059752 – APN-DNDA#MJ (Obra musical)



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