Mensaje de Navidad: un llamado al amor que reconstruye Queridos hijos Isaías Benjamín, Johanna Mariana y Maximiliano Rubén, y queridos nietos:
✨ Mensaje de Navidad: un llamado al amor que reconstruye
Queridos hijos Isaías Benjamín, Johanna Mariana y Maximiliano Rubén,
y queridos nietos:
En esta Navidad quiero volver a decirles cuánto los amo.
Ustedes son, y siempre serán, los regalos más hermosos que la vida me concedió.
Aunque la distancia, el silencio o las circunstancias hayan marcado nuestros días,
mi amor por ustedes no conoce ausencias ni condiciones.
Que esta Nochebuena abrace sus corazones con paz, esperanza y fe.
Nunca olviden que siempre estaré aquí para ustedes:
en cada pensamiento, en cada recuerdo y en cada oración silenciosa.
Bajo el cielo estrellado de la Nochebuena,
mi corazón se llena de amor y ternura.
Isaías, Johanna y Maximiliano, mis amores,
ustedes son mi vida, mis más grandes dones.
En cada risa suya que aún resuena en mi memoria,
en cada mirada guardada en el alma,
encuentro la fuerza para seguir adelante.
Son la luz que iluminó mi camino
y la esperanza que todavía sostiene mi destino.
Hoy vuelven a mí los recuerdos más simples y más sagrados:
sus risas llenando la casa,
la mesa grande preparada con amor,
los regalos, los preparativos,
la pavita al horno
y esa unión familiar que hacía de la Navidad un verdadero hogar.
Nada de eso fue un sueño.
Fue real.
Fuimos una familia.
La Navidad existe porque nació Jesús.
Y Jesús nació humilde, en un pesebre,
para recordarnos que el amor verdadero
no se impone, no divide, no destruye:
el amor une, perdona y vuelve a empezar.
Por eso hoy mi deseo más profundo
es que Jesús vuelva a nacer en sus corazones.
Que nazca como paz,
como misericordia,
como abrazo pendiente
y como camino de reconciliación.
“Fuimos una familia. Nos quebraron, pero el amor que nos unió sigue vivo;
y con fe, humildad y perdón, puede volver a construir nuestro hogar.”
He dejado el pasado atrás.
No porque no haya dolido,
sino porque el amor no puede vivir atado al rencor.
Siento que todos perdimos en el camino,
pero también siento —con la misma fuerza—
que lo que se perdió puede recuperarse.
Con este mensaje yo pongo mi parte.
Ojalá, algún día, ustedes también puedan poner la suya,
dejando atrás el orgullo y el resentimiento,
para darle una nueva oportunidad a lo que nos unió.
Quiero que tengan algo muy claro:
yo no me fui.
Fui apartado por decisiones que no supieron cuidar los vínculos familiares.
Pero dejo todo eso atrás,
no para señalar,
sino para poder volver a abrazarlos.
Hoy vivo una Navidad más sin poder tenerlos cerca.
Las luces del árbol brillan solo en el alma
y el corazón se entristece,
pero no se rinde.
No guardo rencor.
Guardo amor, memoria y esperanza.
Y si en algo fallé,
les pido perdón desde lo más profundo de mi ser.
Si algún día nos volvemos a encontrar,
que sea desde el amor.
Y si nunca más pudiera verlos,
les dejo este mensaje para siempre.
Feliz Navidad, mis hijos queridos.
Feliz Navidad, mis amores.
Mi corazón estará siempre unido al de ustedes.
Con todo mi amor,
Papá y Abuelo
Rubén Gustavo Ayala Williams
Autor de “Palabras, solo palabras”
📜 Derechos de la Propiedad Intelectual – Ley 11.723
✍️ Blog: Palabras, solo palabras
🌐 https://gustavowilliams.blogspot.com/



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