FELIZ AÑO NUEVO 2026 Un deseo que nace de la esperanza, la verdad y el amor que reconstruye a las familias

 

FELIZ AÑO NUEVO 2026
Un deseo que nace de la esperanza, la verdad y el amor que reconstruye a las familias

“La esperanza no es esperar que todo cambie,
sino decidir cambiar la manera en que nos encontramos.”

Que el nuevo año nos encuentre despiertos.
Con el corazón abierto y la mirada limpia.
Dispuestos a reconocernos, a escucharnos y a volver a tender la mano.

Que el 2026 nos invite a elegir el encuentro por sobre la distancia,
el diálogo por sobre el silencio,
y la reconciliación por sobre cualquier forma de ruptura.

Que sea un año donde aprendamos a abrazar sin condiciones,
a sostener sin juzgar,
y a escuchar incluso aquello que durante mucho tiempo no quiso
o no pudo ser dicho.

Que el nuevo año traiga oportunidades reales para quienes buscan un hogar,
pan compartido en cada mesa,
trabajo digno que devuelva sentido y futuro,
salud para quienes perseveran día a día,
y esperanza renovada para quienes alguna vez se sintieron
excluidos, olvidados o invisibles.

Que la verdad no sea motivo de miedo,
sino una luz que ordena,
que sana
y que libera.

Que la justicia no sea una palabra vacía,
sino una práctica cotidiana
que cuide, repare y construya comunidad.

Y que el perdón sea comprendido como lo que realmente es:
un acto de valentía,
un gesto profundo de humanidad,
un puente que une lo que parecía imposible de volver a juntar.

Que las familias puedan reencontrarse.
Que los nombres vuelvan a pronunciarse con amor.
Que los abrazos regresen sin reproches ni condiciones.
Que el amor tenga siempre la última palabra
y sane, con paciencia, aquello que alguna vez se quebró.

Que aprendamos a mirarnos como hermanos,
no desde la diferencia que separa,
sino desde la humanidad que nos une.
Porque nadie se salva solo.
Porque la esperanza siempre crece cuando es compartida.

Este es mi deseo más profundo para el 2026:
un año con más humanidad que indiferencia,
más unión que división,
más conciencia que olvido,
y más amor expresado en hechos concretos.

Un año donde volver a empezar no sea una excepción,
sino una posibilidad real para todos.

Reflexión

Porque cada nuevo año no empieza en el calendario,
empieza en las decisiones que tomamos cuando nadie nos ve.
Empieza cuando elegimos no repetir el daño,
cuando nos animamos a decir la verdad aunque duela,
cuando entendemos que reconstruir lleva tiempo
y que sanar implica responsabilidad, humildad y compromiso.

El 2026 no será distinto por sí solo.
Será distinto si somos capaces de mirarnos sin máscaras,
de asumir errores sin excusas,
y de comprender que la indiferencia también hiere,
que el silencio también excluye,
y que postergar el amor tiene consecuencias.

Ojalá este año nos encuentre más humanos,
menos duros,
menos orgullosos,
más dispuestos a reparar que a señalar.

Porque siempre es tiempo de volver.
Porque siempre es tiempo de empezar de nuevo.
Y porque cuando el amor se pone en acción,
la esperanza deja de ser un deseo
y se convierte en camino.

Feliz Año Nuevo 2026.


Ruben Gustavo Ayala Williams
Autor y escritor
Blog: Palabras, Solo Palabras

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