Cuando el orgullo se disfraza de virtud Una reflexión sobre la verdad, la familia y las consecuencias del silencio

 

Cuando el orgullo se disfraza de virtud

Una reflexión sobre la verdad, la familia y las consecuencias del silencio


No todo lo que se hace en nombre del orgullo es justo, ni todo lo que se decide desde la mentira puede llamarse amor.



Hay decisiones que no se toman en soledad, aunque alguien quiera creerlo así.
También hay influencias que empujan, consejos que confunden
y voces externas que alimentan el error.

Te dejaste influenciar.
Y quienes te aconsejaron mal, quienes sembraron desconfianza y división,
seguramente hoy ya no están a tu lado.
Porque esas personas suelen irse cuando el daño ya está hecho
y las consecuencias quedan en manos de quien tomó la decisión.

Las mentiras sostenidas en el tiempo no solo hieren a una persona:
rompen una historia, destruyen un hogar
y dejan marcas profundas en los hijos.

Traicionar no siempre es un acto evidente.
A veces se manifiesta en silencios, en relatos torcidos,
en excluir al otro del lugar que ayudó a construir
y en negar un vínculo que ningún adulto tiene derecho a cortar.

Quien acompañó, sostuvo, trabajó y creyó en un proyecto familiar
no puede ser borrado sin consecuencias.
La exclusión no es justicia.
La negación del vínculo no es protección.
Y el orgullo, cuando se apoya en el engaño,
deja de ser virtud para convertirse en una forma de violencia silenciosa.

Ojalá no termines sola.
Ojalá no llegue el día en que tu hijo cargue con odio en el corazón
cuando conozca la verdad.
Esa verdad que hoy llevás guardada,
esa verdad que tarde o temprano siempre sale a la luz.

Los hijos no son objetos ni trofeos.
Son personas con derecho a su historia completa,
a su madre y a su padre,
a la verdad, incluso cuando incomoda.

No hay amor donde se destruye al otro.
No hay dignidad donde se manipula el relato.
Y no hay orgullo posible cuando el precio es una familia rota.



Algún día, cuando el ruido se apague
y las excusas ya no alcancen,
quedará una sola pregunta:

¿Valió la pena?

La verdad puede doler,
pero la mentira prolongada destruye generaciones.



Rubén Gustavo Ayala Williams
Padre excluido · Autor y compositor


Derechos de autor:
Obra protegida por la Ley 11.723
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